Dock Festival 2013

El nacimiento de un nuevo festival rockero siempre es motivo de jolgorio. Si, además, te pilla cerca de casa, la cosa gana enteros.

dock-festival-20131Estuvimos en la Primera Edición del Dock Festival de Los Alcázares. La organización había previsto dos fechas; una primera gratuita cuyo cartel contaba, entre otros, con The Steepwater Band y Santiago Campillo.

La propuesta de la Steepwater para ese día era hacer varias versiones y, dicen los que los vieron, que fue de lo mejor de todo el fin de semana. Entre otras piezas se pudo oír “Statesboro Blues” (popularizada principalmente por The Allman Brothers Band) y “Crossroads”, de Robert Johnson, pero que la hizo especialmente famosa los Cream de “Mano LentaClapton. Insisto en resaltar que todas las fuentes que hemos consultado dicen que se trató de un gran espectáculo.

Respecto a Campillo, dicen que su show parecía más enfocado a eruditos de la guitarra, que hizo un concierto no tan accesible para todo el mundo, en el que principalmente lució su consagrada técnica como guitarrista. También dicen que el cantante que le acompañaba no era de muy buen nivel, todo lo contrario de su bajista habitual. No nos atrevemos a opinar al respecto, pero sí podemos decir que esas fuentes son de toda confianza. Por allí sonó “Voodoo Child” o “Rockin In The Free World”, entre otras joyas.

Ya en la jornada del sábado sí que podemos hablar en primera persona. Y antes de nada, dar un pequeño tirón de orejas a la organización, porque no hay derecho a poner a tocar a una banda a las 18:00 en estas tierras, con el calor infernal que cae. Entendemos que por problemas de horarios y demás no haya otra fórmula, pero yo invito a la reflexión, y me pregunto si no es mejor meter menos grupos a horas más decentes que ponerlos en horarios donde tocarán solos. Ahí lo dejo. Nos perdimos a Empty Bottles y no hablamos con nadie que los hubiera visto.

Respecto a los segundos del cartel, Tiki Phantoms, sí que escuchamos algunos de sus temas desde la distancia, pues estábamos aún en la puerta tratando de vender una entrada que se nos había quedado colgada. Pero lo que escuchamos nos gustó; una propuesta fresca y divertida de los catalanes, que hacen Rock And Roll primitivo instrumental con especial caso al Surf Rock. Bien por ellos.

Tras los Phantoms, tocaba el turno a Smoking Bird. He de admitir que me gustan los discos de esta banda, pero no me terminaron de gustar en directo. Creo que es la segunda vez que los veía, y ya había tenido sensaciones parecidas. Y mi problema no es el grupo, que suena compacto y bien, sino el cantante, que no me lo creo. Sé que es un punto de vista estrictamente personal, y les deseo de verdad toda la suerte del mundo, pero a mí su cantante, especialmente por su puesta en escena, no me convence; me deja frío y tiendo a distraerme durante la actuación de la banda.

Lo de The Delta Saints fue otra cosa. Aquí sí que disfruté como un niño. Me encantó lo que nos ofrecían. Una actitud hipnótica y una música sencillamente maravillosa. Es cierto, como apuntaba mi amigo Pepo, que se echó algo de menos al armonicista, pero no es menos cierto que su hueco lo llenó el teclado con mucha clase. Recordemos que éstos chicos financiaron su primer LP a través de una plataforma de “crowdfunding” y que la propuesta de los de Nashville bebe del blues, y del rock pantanoso sureño. Geniales. Me encantaron.

Luego vinieron Eldorado. Tenía muchas ganas de ver a los madrileños. Todas las referencias eran muy buenas, pero quedé bastante decepcionado. Me aburrí mucho, me dijeron poco y, para colmo, tocan unos pocos temas y meten dos versiones que, para mí, no fueron tampoco gran cosa. A estas alturas versionear “Helter Skelter” es meterte en un lío. Si, además de la mejor de todas, que es la original de McCartney, añadimos que la han tocado Siouxsie, U2, Mötley Crüe o Aerosmith, entre otros muchos, tienes que estar muy seguro de lo que vas a ofrecer. Esa es mi opinión. Anda que no tienen canciones los Beatles para versionear.

Mejor parados salieron del “Somebody To Love” de Jefferson Airplane. Pero, insisto, a mí me aburrieron cosa mala.

El concierto de The Steepwater Band si que fue crema. Estuvieron fantásticos. Encontraron pasajes musicales de esos que te trasladan la mente a otros universos, y estuvieron llenos de fuerza y frescura. La inclusión de ese cuarto miembro hace ya un tiempo les ha hecho mucho bien, aporta mucho a la banda. Soberbios.

Mi amigo Pepo me presentó a los componentes de la banda, y parecen bien majos. Creo que era la tercera vez que los veía (las anteriores con el formato de trío), y es la que más he disfrutado. Mucha clase. No esconden sus influencias de Free, Cream, Allman o Humble Pie, y las mezclan perfectamente con ese toque bluesy clásico que tanto bien hace a su música. Grandes los de Chicago.

El cierre del festival vendría protagonizado por los clásicos Ten Years After. Naturalmente, sin Alvin Lee no son el mismo grupo que se consagró en Woodstock hace ya la tira de años, pero es cierto que están en mejor forma de lo que yo esperaba. Tienen a Joe Gooch aportando la sangre joven al grupo y, para mi gusto, no lo hace mal. Le falta un poco más de carácter, pero lo veo cómodo y conviccente en su difícil papel.

Pero como no todo es la predisposición del grupo y su repertorio, digamos que Ten Years After no gozaron del favor de los dioses. El sonido del que disfrutaron fue el peor que he oído en mucho tiempo. Acoples, pitidos, instrumentos que de repente callaban…todo se volvió en contra de ellos. Y claro, se perdió conexión con el público, y salieron muy perjudicados por ello.

Una lástima porque el festival iba bastante bien, aguantando situaciones desfavorables, como el hecho de que le cerraron la grada a la organización por una orden municipal, o les redujeron el aforo días antes del comienzo, pero este asunto del sonido con el grupo cabeza del festival fue el más feo, sin duda.

De todas formas, una gran noche de rock y una primera edición que ha sido un buen comienzo y que servirá para mejorar en sucesivas ocasiones. Gran iniciativa y, desde este humilde blog, dar las gracias a todas las personas que han hecho posible este fin de semana musical.

Salud!

ARF 2013: Primera Jornada

Regresábamos a nuestro querido Azkena Rock Festival, después de dos años de ausencia justificada por la paternidad estrenada.

ARF-2013-BSY regresábamos con ganas y animados por un cartel que seguro que no es el más atractivo de la historia de todas sus ediciones, pero sí lo suficientemente lleno de calidad e ilusión como para meternos entre pecho y espalda tan largo viaje. De alguna manera el festival volvía a sus comienzos; más humilde pero tan ilusionante como siempre.

La característica principal del ARF es el amor a la música. Siempre lo he dicho y siempre lo defenderé. No he estado en ningún otro festival en el que mimen tanto ese apartado que es, en realidad, el más importante. Al que cuidan menos con los precios de las bebidas y la escasa calidad de la comida es al público, aunque las instalaciones sí son cómodas y la organización bastante buena.

Lo mejor: el ambiente. La gente que se desplaza a este evento suele ser gente con buena cultura musical y con muy buena crítica. La media de edad también es bastante alta, comparada con otros festivales, pero es un público que lo da todo.  La convivencia suele ser exquisita y el la actitud de prácticamente todo el mundo un ejemplo de civismo y respeto.

Y, por último, la ciudad.  Maravillosa Vitoria – Gasteiz. Un ejemplo para cualquier población del mundo y que, durante los días que dura el Azkena Rock Festival, se convierte en un paraíso para los que amamos este tipo de música.

Pasamos a ver un poco por encima la jornada del viernes, ya que el jueves hubieron algunos muy buenos conciertos pero no pudimos verlos. Todas las fuentes consultadas hablan del grandísimo bolo que dieron 77´, Whybirds y lo divertidos que estuvieron Whisky Dicks. Apuntamos estos nombres para futuras ocasiones. ¿Las razones de perdérnoslos? El llegar algo tarde, hacer el checking y la poca información que sobre estos conciertos hubo.

Así que analizamos directamente la jornada del viernes. Por la mañana paseo de la resaca de la noche anterior por Gasteiz, cervezas (un clavo saca a otro clavo) y visita al mercado de abastos para hacernos con un besugo de tamaño gigante para meter en el horno de la casa que habíamos alquilado, y recuperar de esta manera las fuerzas perdidas por el viaje y por la salida de la noche anterior.

Siesta y nos plantamos en Mendizabala con la esperanza de presenciar una gran jornada musical.

Y no hubo decepción. Llegamos cuando estaban los “malasañeros” Sex Museum sobre el escenario principal. No le miente el que le diga que ésta es una banda hecha para disfrutar en pequeña sala, pero también es verdad que tienen tantas tablas que pueden con cualquier tipo de escenario. Basaron su actuación en material de los 90´s, y estoy seguro que no defraudaron a nadie. Los he visto en multitud de ocasiones, y nunca he escuchado a nadie decir que un concierto suyo ha estado mal. Pese a que la organización los castigó con un horario horroroso y con poco tiempo, salieron victoriosos, como no podía ser de otra manera. Además de sus propias canciones, destacará ese híbrido imposible entre “Fight For Your Right” de Beastie Boys y el “Smoke On The Water” de Deep Purple que se marcaron.

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A The Sword los vi un poco en la distancia, pero estuvieron bastante bien. Muy esperados por gran parte del público, no defraudaron nada. A mí me gustan, pero es cierto que tampoco fui a las primeras filas a disfrutarlos. Me contento con saber que los fans del stoner  y el doom no salieron nada decepcionados. Me gusta el estilo, pero prefiero a los inventores del asunto (Black Sabbath) y llego a cansarme un poco con tantas bandas que salen parecidas…pero éstos molan.

Para la comunidad rockera menos comercial, la inclusión en el cartel de M Clan era un asunto espinoso. No sabíamos cómo iba a resultar esto. Sí que dábamos por hecho, pese a que decían que Tarque había prometido sacar su artillería más pesada, que no iban a tocar “Colliseum”, así que todo era una incógnita. Y bien es cierto que tampoco fue un concierto ñoño con revisiones de “Carolina”, pero creo que le faltó algo de punch al combo murciano. Quizá sea defecto de los que los disfrutamos en sus primeros años, cuando quemaban garitos bajo el nombre de Murciélagos Clan, pero creo que no soy el único que echa de menos los tiempos en los que Tarque y Campillo reinaban en su estilo.

No vimos a Alberta Cross (pusimos la oreja un momento y aquello no nos interesó), y sí disfrutamos de lo lindo, una vez más, de nuestro encuentro con The Black Crowes que arrollaron. No todo el mundo estará de acuerdo, pero para gran parte de los convocados era el concierto más esperado. Una vez más, la magia recorrió la noche vitoriana, con un despliegue de clase y magia que pocas veces he podido disfrutar. Un concierto que empieza con “Twice As Hard”, “Sting Me” y “Hotel Illness” no puede fallar. Pero, para mí, la cosa fue incluso de menos a más. “She Talks To Angels” fue magistral, “Soul Singing” inolvidable, y el final, antes de los bises, con “Jealous Again” y “Remedy” absolutamente inalcanzable para el resto de los mortales. Una de las grandezas de The Black Crowes reside en su manera de reinventarse…de ejecutar sus propios temas. Como me decía mi buen amigo Luis Rey al final de la actuación, algo propio de las grandes bandas de los 70´s. Ellos están en el Olimpo desde hace décadas, y seguirán estando hasta que ellos mismos quieran.

A nivel de versiones, otra brutalidad: “Feelin´ Alright” de Traffic,Hard To Handle” de Otis y Hush (de Billy Joe Royal, pero popularizada por Deep Purple) para los bises. Éxtasis. No se puede pedir más.

The Smashing Pumpkins era una apuesta complicada desde el principio. No creo que la mayoría de los que estábamos allí los hubiéramos elegido para estar en el cartel. Era una apuesta arriesgada, y no le quito mérito al hecho de ofrecer algo interesante y radicalmente diferente a lo que habíamos presenciado unos minutos antes. Les dimos la oportunidad un par de canciones o tres y decidimos marcharnos hasta el otro día. Su propuesta no nos sedujo lo suficiente.

Me comentan que después de ellos, The Sheepdogs sí que fueron una de las sorpresas más gratas del festival, pero nosotros  ya estábamos descansando para una nueva jornada. Una pena perdérnoslos.

La semana que viene hablaremos del segundo día de festival.