Pequeño Homenaje Al Cronista De NYC: Mr Reed.

lou-reed“No me gustaba el colegio, no me gustaba la gente, no me gustaba la autoridad, estaba hecho para el Rock & Roll“.

Lou Reed

No nos queda otro remedio que rendir homenaje a otro de los grandes que nos ha dejado esta semana. Oigo mucho por ahí cosas como “vaya racha llevamos”…”se marchan los mejores”…y no es de extrañar. Los mejores, los más influyentes, los referentes vivos que más han aportado al Rock And Roll, tienen ya una edad. Esto es duro, pero es lo que hay. Ahora le ha tocado el turno a uno de los músicos más influyentes y que más han hecho por la creación de la música independiente, el señor Reed.

Nació en 1942 en Brooklyn y a los 14 años ya había grabado el álbum “So Blue” con The Shades. Siempre fue un joven inconformista y rebelde al que, incluso, trataron psiquiátricamente (dicen que para “curar” su ambigüedad sexual).

A mediados de los 60´s se junta con John Cale y fundan The Warlocks (que cambiaron su nombre después a The Falling Spikes). Luego vino la fundación de los imprescindibles The Velvet Underground y la relación con Andy Warhol, que fue el que intervino para que el grupo acogiese a la modelo alemana Nico como miembro del grupo (ella trabajaba para Warhol en The Factory).

Pueden imaginarse lo que se cocía en aquella “factoría” durante aquellos tiempos, donde personajes como Mick Jagger, Salvador Dalí, Allen Ginsberg, Truman Capote, Brian Jones o Fernando Arrabal participaban en sus famosas y extremas fiestas.

Warhol quería una banda para The Factory y por eso fichó a The Velvet Underground. Pero claro, una personalidad tan sumamente fuerte como la de Reed no iba a estar sujeta a este papel durante demasiado tiempo, así que para el segundo álbum de la banda (“White Light/White Heat“), ya no figuraba ni Warhol ni Nico, ni rastro de ellos.

lou-reed_2Pero las tensiones no acabarían aquí, y Cale abandonaría el grupo antes de grabar el tercer álbum de la banda (de nuevo llamado “The Velvet Underground”), y que ya tiene un sonido mucho más parecido al que Reed desarrollará en su carrera en solitario.

En 1970, tras grabar “Loaded“, que incluía himnos como “Sweet Jane” o “Rock And Roll“, deja la banda.

Aunque la Velvet fue el comienzo de todo yo prefiero, con mucho, la carrera en solitario de Reed. Y, además, hay que ser justos con él y reconocer que es de los primeros (o el primero) en impregnar sus letras de temas escabrosos y nada cantados hasta que él lo hizo: drogas, prostitución, inadaptados, suicidio…algo que luego cogería el punk como bandera, amén de temas de índole más social.

Su primer disco en solitario pasó de una manera bastante discreta, pero el posterior “Transformer” ya se trata de una de las obras mayúsculas del Rock And Roll. Una vez más, David Bowie se involucra en un disco colosal, fascinante desde la primera escucha, aunque esto no quiere decir que se trate de un estilo fácil y apto para todos los públicos (¿en cuántas obras maestras ha estado metido David Bowie?..no se puede calcular lo que le debemos a este hombre!!!). Este disco es droga dura, que te va enganchando cada vez más. Nunca serás la misma persona después de haber sucumbido a “Transformer“.

Andy´s Chest“, “Hangin´Round“, “Vicious“, “Perfect Day“,  la archiconocida “Walk On The Wild Side“…no hay ni una sola nota que sobre ni que falte en tan magna joya.

Lou+ReedDespués vendrían “Berlín” (para muchos su obra maestra, no es mi caso), “Sally Can´t Dance“, “Coney Island Baby“, “New York” (con las indispensables “Dirty Boulevard” y “This Is No Time“) o el infumable “Metal Machine Music” (una patada en la cara a su discográfica por agobiarle con que sacara un álbum comercial) y, en general, una carrera larga que, paradójicamente, termina con ese extraño y amorfo artefacto que es “Lulu“, el disco que grabó con Metallica y que cosechó bastantes más críticas que halagos.

Durante muchos años Reed se negó a tocar sus clásicos más reconocibles en vivo, y eso supuso que sus giras fueran durante criticadas por sus seguidores en más de una ocasión.

Y, por fin, hace unos pocos días que se confirma el fallecimiento de Lou Reed. Durante unas horas se decía que era una mentira que habían hecho llegar a diferentes medios a través de Internet, y que revistas como Rolling Stone habían tragado y, posteriormente, propagado la noticia pero, desgraciadamente, al final fue confirmada su muerte.

Admito que nunca fui el mayor fan de Reed, pero mi respeto por él era máximo y, por supuesto, amo discos como “Transformer“, un disco hipnótico y colosal del que ya hemos dicho cosas.

Siempre lo vi como el mayor cronista de New york…lo que Woody Allen es al cine con respecto a tan fascinante ciudad, Reed lo era a la música.

lou-reed_3Nunca lo ví en directo, pero siempre le deberé una a Lou Reed. Recién llegado a Madrid (con mi maleta de cartón y mi gallina bajo el brazo, hace ya muchos años), yo trabajaba en la desaparecida Dinamic Multimedia, y recuerdo que Reed tocaba en La Riviera. Intenté convencer a varios compañeros (con los que aún no tenía confianza) para que se vinieran conmigo al concierto pero, por una cosa u otra, nadie vino. Así que decidí no acudir…pero recuerdo perfectamente que aquella noche no pegué ojo, maldiciendo mi decisión en aquella habitación de aquel piso compartido de la calle Pinos Baja…¿porqué había dejado de acudir a una cosa que me interesaba por el solo hecho de no ir acompañado? Todo aquello me sirvió para que, desde aquel día, acudiese a todos los conciertos, exposiciones o películas que me apeteciera ir aunque fuese solo. Ahora me da risa, porque desde aquel momento cogí una media de dos conciertos por semana durante siete años y gran parte de ellos iba sin compañía, pero sé que esa actuación que no ví de Reed fue la que me hizo cambiar el chip.

Descansa en paz, Lou Reed, y gracias por todas esas canciones, poesías e imágenes que nos has dejado.

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…And Out Comes The Wolves!!!

rancid-and-out-come-the-wolves-front1Hablaba con unos amigos en mi blog personal hace unos tres años de cuando rescaté el “…And Out Come The Wolves” de Rancid después de muchísimo tiempo sin escucharlo. Y como, sin que haya sido algo premeditado, me he visto sumergido en este Dedos Torpes en una especie de recuerdo a varias bandas punk americanas que considero esenciales, he creído conveniente rendirles un pequeño homenaje a, quizá junto a D Generation, los últimos grandes de este estilo salidos de aquel país, siempre bajo mi punto de vista (seguro que otros incluirían a otras bandas, o sacarían a alguna de las que yo propongo). Y recuerdo que realmente fue a raíz de verlos aparecer en el video clip póstumo de la eterna “Redemption Song” versioneada por Joe Strummer cuando decidí que hacía demasiado tiempo que no escuchaba aquella obra.

El disco es del 95, y cuando apareció lo machaqué una y otra vez de manera obsesiva durante meses. Punk genuinamente “Made In USA”, con melodías pegadizas, trallazos hardcore y grandes dosis de ska y reggae. En él veía un montón de canciones que eran singles potenciales: “The 11th Murder”,”Roots Radicals”, “Time Bomb”, “Olyimpia WA”,” Junkie Man” o “Rudy Soho” son buenos ejemplos de lo que digo, ya que el álbum tiene hasta 19 temas, que la mayoría no pasa de los tres minutos, y que forman todo lo que tiene que ser un disco punk fresco y directo, como es este “…And Out Come The Wolves”.

Para el que no lo sepa, Rancid salen de las cenizas de Operation Ivy, ya que el combo de ska-punk de finales de los 80 contaba en sus filas tanto con el bajista Matt Freeman como con Tim Armstrong. Recordemos que los Ivy firmaron un único disco (“Energy”), tras el cuál se disolvieron definitivamente. Sin duda el éxito comercial no fue generoso con Operation Ivy pero, al menos, pueden presumir de haber grabado un gran álbum y de influir en todas las bandas que protagonizaron la oleada punk que encabezó Green Day, Offspring y, naturalmente, Rancid (hablando de Green Day; su líder Billie Joe Armstrong formó parte de Rancid y comparte una gran amistad con ellos, además de seguir colaborando en proyectos comunes).

imgRancid1Por otro lado, tenemos la figura de Lars Frederiksen (la cara más conocida del grupo, junto a Tim Armstrong), que formó parte de los incombustibles UK Subs de Charlie Harper (¿es UK Subs el grupo de la historia de la humanidad que más baterías diferentes ha tenido?…puede ser!), y que ha mantenido en paralelo su proyecto personal Lars Frederiksen And The Bastards (aunque podemos decir que sus proyectos en solitario han estado estrechamente ligados a Rancid ya que, por ejemplo, en su segundo y muy recomendable álbum “Viking”, Tim Armstrong colabora produciendo y escribiendo varias canciones).


Y me gustó mucho que tras estar años sin volver a catarlo, me siguiera sonando tan bien. Iba de viaje en autobús y me sorprendí a mí mismo intentando darle más volumen al IPod y tarareando cada uno de los estribillos. Ni que decir tiene que es mi disco favorito de la banda, pero también quiero añadir que es uno de mis favoritos de esa década. Un purista diría que musicalmente hablando no puede competir con ninguna de las obras maestras que sacaron The Black Crowes en esos años, por poner un ejemplo de una de mis bandas favoritas, pero yo no soy un purista y para mí este disco tiene tanto mérito como cualquier otro que grabe un ejército de virtuosos, así que en su estilo se trata de un gran disco (ya un clásico), que mira a la cara a muchos de The Ramones, Dead Kennedys o de otras bandas de referencia del punk americano.

Aunque sea su disco más conocido y aclamado, no es el único que merece la pena. Sin ir más lejos, lo último que publicaron en 2009 (“Let The Dominoes Fall”) es, sin llegar a la grandeza de “…And Out Comes The Wolves”,  un gran álbum también. Leo con curiosidad que el disco fue oro en el 96 y que luego fue platino en el 2004. También que el título del disco viene a cuento porque salen de una multinacional y fichan por una independiente para poder editarlo.

¿A qué venía todo esto? Pues a confesarles que desde que lo recuperé ha vuelto a mi vida para no volver a marcharse y que celebro el día que caí rendido por su contenido (y por su portada! una de mis favoritas desde siempre!!)..en fin; es un auténtico placer rescatar discos y disfrutarlos tanto como lo hacías hace años…aunque éstos no figuren cuando algún crítico haga una lista de lo mejor de una década.

 

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Atacando Al Monstruo Desde Dentro: Jello Biafra

Hay tipos cuya actitud con el paso de los años le sirven a uno para creer en las ideas y en los modos de vida consecuentes. En el ámbito musical tenemos algunos ejemplos. En casa diría que Evaristo (La Polla, The Kagas, The Meas, Gatillazo) o Rosendo Mercado sin dudarlo aunque, afortunadamente, hay más. Y en los USA, para asombro de algunos, también los hay. Pienso en Henry Rollins (del que ya hablamos hace unas semanas) y pienso en el hombre que nos ocupa; Mr Jello Biafra.

Dead Kennedys1En 1978 East Bay Ray, Klaus Flouride, 6025, Ted (el último en llegar) y Jello Biafra forman Dead Kennedys. Tras unos primeros conciertos (muchas veces teniendo que cambiarse el nombre para poder actuar) 6025 (nombre artístico original como pocos) abandona la banda y se quedan como cuarteto. Su primera grabación sería el single “California Über Alles”, dedicada al gobernador californiano Jerry Brown (I am Governor Jerry Brown… I will be Führer one day”). “Holiday in Cambodia” sería su segundo sencillo, un tema que se convertiría en himno antibelicista, y que sería la antesala de su primer LP; el imprescindible “Fresh Fruit for Rotting Vegetables”. La fuerza descomunal, las guitaras afiladas (un sonido no escuchado antes), la mezcla de surf, punk y hardcore, hacen del sonido de Dead Kennedys algo único en su especie y, desde luego, pionero entre toda la escena punk.

 

Y los textos…esos fantásticos textos críticos y reivindicativos como pocos. Pero en todos sitios siempre hay gente que no se entera de nada en absoluto y, no sabiendo leer la ironía, acusan de fascistas a Dead Kennedys por el tema “Kill The Poor”, donde daban recetas para “acabar” con la pobreza, y por el propio California Über Alles”. Pese a los jaleos, se tiran girando muchos meses y apenas tienen tiempo de escribir un par de singles después de que Ted sea sustituido por D. H. Peligro (“Too Drunk to Fuck” y “Nazi Punks Fuck Off”). Es en esta época cuando se produce la famosa pelea entre Biafra y  Wattie Buchan de The Exploited, a los que Jello había acusado de ser “iguales que la policía”. Siempre se ha dicho que The Exploited estaban íntimamente ligados al National Front inglés, y que su frontman tenía un oscuro pasado militar y skinhead. Sin duda, Jello es de los que lo piensan. Aunque también fue objetivo de sus críticas Sid Vicious por llevar camisetas con la esvástica.

DKVolviendo a la biografía del grupo; en 1982 aparece “Plastic Surgery Disasters”, con una de las portadas más impactantes que recuerdo, y lleno de mensajes críticos acerca del modo de vida americano, la manipulación de las televisiones, la derecha religiosa o el destrozo del medio ambiente, entre otros temas:

TV invents a disease,

You think you have,

So you buy our drugs,

And soon you depend on them

Éstas frases están extraidas de “Trust Your Mechanic”, aunque, quizá, el clímax del disco se alcanza con “Riot” y su increíble letra inspirada en una revuelta (“Pero llegáis al lugar en el que viven los verdaderos esclavistas y lo encontráis protegido por una muralla de antidisturbios que apuntan con sus armas a vuestras cabezas. Así que os dais la vuelta y les seguís el juego pegando fuego a vuestro propio barrio.”).

 

Con la aparición de su tercer álbum (“Frankenchrist), comienzan sus más que serios problemas con la justicia, pues son denunciados por escandalizar y corromper a los jóvenes (Al Gore y su mujer fueron unos de los que los llevaron a juicio) y condenados en un principio (aunque absueltos más tarde). A esto unimos que la situación entre Biafra y el resto del grupo se hace insostenible, así que deciden separarse (aunque aparecerá “Bedtime for Democracy, como obra póstuma).

El ex-líder de Dead Kennedys (a los que todavía acusa de falsos y vendidos en cuanto tiene ocasión, ya que el grupo sigue funcionando desde el 2000, pero han dejado atrás todo el componente ideológico que aportaba Biafra) visitaba Madrid  (hablamos del 7 de octubre de 2009, la primera ocasión en la que actuaba en nuestro país) y tuve la oportunidad de estar allí y de vivir una experiencia muy especial; por lo que nos ofreció y porque jamás pensé que tendría la oportunidad de verlo en directo (entre otras cosas, porque creía que estaba solamente involucrado al 100% en sus performances de “Spoken Word”).

Por lo que hemos visto de la historia de Dead Kennedys, podemos imaginar que Jello es militante en muchos frentes, como miembro del Partido Verde, azote de Schwarzenegger y encabezando protestas exigiendo juicios contra la Administración Bush, activista de los movimientos anti-belicistas y pro-derechos civiles y de desobediencia civil. Llegó incluso a presentarse a unas elecciones por San Francisco en las que, entre otras cosas, incluyó un punto en su programa político que exigiría retirar las tropas de Irak, establecer un sistema de elección popular de las diferentes policías (propuesta revolucionario donde las haya), acercarse a Chávez, legalizar las drogas, e incluso obligar a los banqueros a ir a trabajar vestidos de payaso, o algo por el estilo. Por cierto, sus resultados electorales fueron muy buenos pero, sobre todo, se habló de él en los medios y reforzó su imagen de agitador social.

BiafraUna propuesta suya para que se evite la perpetuación del presidente en su cargo: “seguir el ejemplo de un líder mundial que realmente admiro, el Papa Juan Pablo I. Llegó a la cima y murió treinta días después. Quizá es los que deberíamos hacer con la oficina del presidente. ‘Bien, puedes ser presidente, pero a los 30 días fuera'”, proclama.

Y sobre el escenario lo sigue dando todo. Pero todo, todo. A mis 16 años ya me hubiera gustado estar como él a los 51. Tremendo despliegue de energía. No desperdició la oportunidad de hablarnos de temas de actualidad perpetua a través de sus canciones y con sus charletas entre éstas. La banda, la Guantanamo School of Medicine, sonaron de lujo, con esas guitarras chirriantes que se meten en el cerebro y te noquean sin piedad. Y de voz anduvo tan bien como siempre.

Insisto, aquello fue un espectáculo total alucinógeno, de los que te da que pensar y que, al menos en mi caso, me produjo una doble satisfacción por ver que a ciertas edades aún se pueden hacer muchas cosas y seguir viviendo sin renunciar a tus principios ni traicionando tus ideales.

PD: como curiosidad, he encontrado el significado de su nombre y me ha parecido interesante: “es una combinación de la marca Jell-O y del nombre del país de corta duración de Biafra que intentó separarse de Nigeria en 1966. Después de cuatro años de lucha y horrenda hambruna, Nigeria retomó el control del naciente estado de Biafra. Jello Biafra creó su nombre como una combinación irónica de un comestible nutricionalmente pobre producido masivamente y de una hambruna masiva”, según Wikipedia.

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La Despedida del Sr Rollins

Nunca tuve una noche fácil en el escenario, ya que era físicamente duro. Era difícil, loco y algo doloroso. Tenía que entrenar durante varias semanas para estar preparado para los viajes y los shows en clubes como el CBGB, a unos 115 grados Fahrenheit sin aire puro de verdad. Después de todo tu cerebro va a terminar agotado. Y eso era de cinco a seis noches a la semana durante meses a la vez y cada noche me ponía algo nervioso por ello. La necesidad de tener que subir al escenario todas las noches y joder mi cerebro me alejó y no pienso hacer un fraude, no quiero engañar a la audiencia. Por doloroso que sea, tuve que dejar la música. Tenía que ser tan reverente como cuando estaba poniendo fuego en mis venas, y así, como un samurai respetuoso, tuve que darle vuelta a la hoja y caminar.”

Henry-RollinsÉstas declaraciones las hacía hace tres o cuatro meses Henry Rollins a LA Weekly. Además de esto, Henry explicaba que ya no tenía la necesidad de tener 18 años de nuevo y que, además, no se sentía capaz de escribir canciones.

Curiosamente, la banda que lo hizo famoso en la escena punk-hardcore, Black Flag, vuelven tras más de 25 años de separación, pero sin Rollins se va a tratar, sin duda, de un regreso bastante incompleto.

Sé que vamos a seguir disfrutando de su trabajo en TV, de sus famosos “spoken word”, sus papeles en el cine, sus escritos y su activismo político, pero realmente me sobrecoge la idea de no volver a verlo más sobre un escenario.

Es cierto que hace ya muchos años que no gira, y era normal pensar en que el retiro estaba cerca, pero yo no me quería hacer a la idea. Sobre todo porque se trata de un tipo íntegro, y honesto, por lo que estoy seguro de que se trata de una retirada, a nivel musical, completa.

Henry Rollins fundó State of Alert en 1980, pero su andadura en la banda sería corta, pues se trasladó un año después a California para ser la voz de Black Flag (que habían sido creados en 1976). Fueron, sin duda, los mejores años del grupo, y lo dejaría en 1986. Black Flag se convertirían en esta época en un icono de la Cultura Underground internacional, y llevarían al límite la autoedición al fundar su propio sello discográfico, siendo uno de los grupos pioneros en trabajar de esta forma, y alquilando ellos mismos los locales donde poder actuar.

De entre los discos de la banda destacaría, por la influencia de su poderoso legado, “My War” (1984) y “In My Head” (1985), aunque siempre tenemos que tener en cuenta que Black Flag no graba nunca dos álbumes iguales, ya que su música evoluciona constantemente.

Tras la separación, Henry Rollins formó rápidamente la Rollins Band y la etiqueta ”punk” o “hardcore” se le queda extremadamente pequeña. Su música emana multitud de influencias. Es cierto que sigue siendo una música poderosa, peligrosa y sin concesiones a la comercialidad, pero también es compleja, enérgica y apasionante.

Los cambios de formación en la Rollins Band son tan constantes como lo fueron en Black Flag, pudiendo distinguir hasta cuatro etapas diferentes.

El 16 de marzo de 1996 tuve la oportunidad de ver a la Rollins Band en directo por primera vez. Estábamos en la 8ª Edición del Espárrago Rock de Granada. El principal motivo de mi presencia era ver por fin en directo a Negu Gorriak, pero el festival me descubrió a una banda a la que yo apenas había hecho caso hasta ese momento. Recuerdo perfectamente la colosal figura de Rollins sobre el escenario. Hacía un frío considerable y allí estaba él vestido únicamente con un pantalón corto, escupiendo su mensaje sobre las miles de almas que nos habíamos reunido y sacando inmensas nubes de vaho de su interior. Todo un shock aquel concierto.

En 1997 Rollins reemplaza a toda su banda y ficha a los angelinos Mother Superior. En ese periodo de 6 años que trabajan juntos, la Rollins Band saca tres discos imprescindibles (“Get Some Go Again” en 2000, “Nice” en 2001 y el disco en vivo “The Only Way To Know For Sure”), y su directo gana más aún en calidad.

El 7 de febrero de 2002 tengo la oportunidad de ver por segunda, y última vez, a la banda en vivo. Estamos en la madrileña Sala Riviera (abarrotada), y el espectáculo es soberbio. Bajo mi punto de vista, mucho mejor que el de Granada unos años antes. También es cierto que el recinto cerrado de la sala consigue concentrar mucho mejor la energía del impresionante espectáculo. Y aunque sus anteriores músicos no eran en absoluto malos, su directo ganó mucho con esta formación.

El rictus de cabreo perpetuo de Henry Rollins esconde debajo un personaje polifacético, inspirador, comprometido, fascinante. Azote de la cultura occidental pero, paralelamente, tremendamente autocrítico. En esta época ya edita asiduamente discos de “spoken word”, y trabaja asiduamente en el cine. También escribe libros, recita, programas de radio (Harmony In My Head) y de televisión (The Henry Rollins Show)…y todo lo hace como solo sabe hacerlo: entregándose al 100%.

He leído por ahí una cita que lo define a la perfección: “Entre tanta diversificación, nuestro hombre emerge como el ogro con conciencia de la generación del monopatín, crítico implacable de la cultura occidental y defensor a ultranza de la independencia. Su mensaje es simple: la clave está en digerir y no en consumir, sólo así será posible vivir una vida auténtica en un mundo virtual.”

Así veo yo a Henry Rollins.

Me entristece mucho que haya decidido dejar la música. Pero he de admitir que prefiero que lo haga de esta manera, sabiendo que ya no puede ponerle toda la energía que necesita su mensaje sobre un escenario. Él ha preferido echarse a un lado y ser honesto reconociendo que ya no puede ser, que ya no tiene tanta fuerza y que no necesita sentirse como hace 30 años y que tampoco es capaz de escribir una buena nueva canción.

Por todo eso; por tu legado hasta la fecha (nos seguirás ofreciendo cosas fuera de la música) y por tu clase incluso en la retirada, solamente te puedo dar las gracias, Henry.

Despedida de Henry Rollins:

http://blogs.laweekly.com/westcoastsound/2013/05/henry_rollins_the_column_music_master.php

El Futuro No Está Escrito

La entrada de esta semana se ha convertido ya en un clásico de mis escritos en distintos blogs y foros. Pero, como en Dedos Torpes aún no había mencionado el tema y, tratándose de una de las historias que más me gustan y me emocionan de las que conozco alrededor del mundo del Rock And Roll, creo que merece la pena rescatarla.

joe-strammerRecordemos, para empezar, que el pasado día 22 de diciembre se celebró el décimo aniversario de la muerte de uno de los más grandes; Joe Strummer. Aún recuerdo perfectamente aquella mañana de 2002, en la que yo iba por la Calle Mayor de Cartagena y que estaba de vacaciones, ya que por aquella época vivía en Madrid, y me llamó un buen amigo (el genuino Dedos Torpes) para comunicarme la terrible noticia.

Para algunos de nosotros la figura de Strummer era y es mucho más que un icono musical, rockero, o como quieran llamarlo. Se trata de una especie de amigo en la distancia. Un tipo que te ha acompañado en tantas ocasiones que, a la fuerza, lo tienes que considerar algo propio. Por actitud, por su faceta artística y por las cosas que vas conociendo de él poco a poco.

the clashRespecto a The Clash, no voy a expandirme demasiado porque sería capaz de escribir durante horas de, probablemente, mi banda favorita de la historia. Y lo es porque lo tenían todo: pertenecían a uno de los más interesantes movimientos culturales y sociales del siglo XX, tenían actitud, imagen y compromiso y, especialmente, tenían una colección de canciones increíble y una facilidad para reinventarse realmente encomiable. Ojalá se hubiera parado el tiempo y nos hubiéramos quedado durante unas décadas más en aquellos años en los que éramos como ellos, con su imagen, con su actitud, con su energía, con su rebeldía…aunque sin su talento! Yo los adoro.

Volviendo a Strummer; recuerdo, por ejemplo, cuando tuve la oportunidad de visionar el documental “The Future Is Unwritten“, de Julian Temple. En esa película hay mucho material extraño y fascinante de The Clash y parece ser que el mismo Strummer comenzó este proyecto con Temple. Su voz suena habitualmente durante todo el metraje. Es curiosa la manera de presentar los testimonios de muchos de los que le conocieron. Se trata de ponerlos alrededor de una hoguera y que cuenten cosas sobre su relación con él con la ciudad de turno de fondo. Podremos ver a tipos tan interesantes como Johnny Depp, Steve Buscemi, John Cusack o Jim Jarmusch, entre otros muchos, hablando sobre Strummer. Es cierto que eché en falta referencias amplias sobre sus estancias en España, especialmente en Madrid y en Granada, codeándose con los 091, con Santiago Auserón o con Julián Hernández, entre muchos otros.

Otra cosa que yo conocía, y que no se menciona en el documental, es que le gustaba comprar coches viejos y arreglarlos con Brian Setzer (Stray Cats, Brian Setzer Orchestra…), cuando iba a visitarlo a los USA.

Y, precisamente, uno de sus amigos españoles escribía hace ya unos años en un foro multitud de anécdotas sobre Joe Strummer. Ahí se podía leer cosas asombrosas (como la historia del coche perdido en Madrid junto a Santiago Auserón, y que descansó durante años en un parking), pero me voy a quedar con esta anécdota que me hizo muy feliz leer en su día. Pido permiso al autor por copiar su escrito pero, habiendo sido publicado en un foro, imagino que no habrá problemas por propagar lo aquí narrado un poco más.

Además de la anécdota (que, insisto, más de uno ya conocerá), también dejo un video-clip que siempre que lo pongo me emociona de una manera especial. Vamos, que he llegado a llorar viéndolo en muchas ocasiones (esta tarde al rescatarlo y revisarlo varias veces, sin ir más lejos). El vídeo con el que más he llorado, vaya. Ver a tanto personaje (conocidos como Buscemi, Jesse Malin, la gente de Rancid o Jarmusch y, sobretodo, mucho anónimo) asomarse a rendirle homenaje a Strummer, es algo que me pone la piel de gallina. La increíble versión de Bob Marley, una de las mejores canciones escrita jamás, hace el resto. Y debo confesarles algo: me hubiera encantado ser el tipo que se besa la camiseta o, mejor, el que tiene a su hijo en brazos y explicarle quién era Joe Strummer y porqué su viejo (un tipo duro de cuarenta y tantos como yo) puede seguir llorando la pérdida de alguien al que nunca conoció en persona .

Ésta es la anécdota:

Fabrizzi era un músico vagabundo, un acordeonista increí­ble, excepcional. Un tipo con los ojos como Martin Feldman (el de “El jovencito Frankenstein“) que se ganaba la vida tocando el acordeón, por unas monedas, en la calle Zacatí­n, de Granada. Era un “homeless” que interpretaba al acordeón música clásica (Tchaikovsky, Mozart, Beethoven), tangos, canciones pop… lo que fuera… con una maestrí­a increí­ble. Un músico excepcional (de hecho, Enrique Morente y yo lo estuvimos buscando para que tocase el acordeón en ‘Omega‘).

Yo habí­a conocido a Fabrizzi unos meses antes, en la calle Zacatí­n. Habí­a oí­do una música buení­sima desde lejos y, conforme me acercaba, descubrí­ que era un acordeonista callejero. Era la hostia.

Me quedé escuchándolo al menos media hora, echándole monedas y aplaudiendo con cada nueva cosa que tocaba. Al final, cuando ya el grupo de gente que se habí­a congregado a su alrededor se habí­a dispersado, yo seguí­a allí­, todo embelesado.

Le dije: ¿Cómo te llamas, tí­o?

Me dijo: Me llamo Juan Carlos, pero todo el mundo me llama Fabrizzi.

Le dije: Pues eres la hostia. De verdad.

Me dijo: Tú debes ser músico.

Le dije: Sí­. Y estoy asombrado. ¿Cómo consigues tocar a Tchaikovsky de esa manera? Estoy alucinado.

Me dijo: Tchaikovsky no es tan complicado. Lo difí­cil son los Clash y los Rolling Stones.

Le dije: No me jodas. ¿Conoces a los Clash?

Me respondió: ¿Los Clash? Son mi grupo favorito.

Y empezó a tocar “Jimmy Jazz“.

Le dije a Fabrizzi: “Recoge: Te invito a lo que quieras”.

Nos fuimos a un bar, bebimos cervezas (yo coca-colas) y hablamos larguí­simamente sobre los Clash. Nos despedimos una hora después como absolutos colegas. Yo, a partir de ese dí­a, trataba de pasarme por la calle Zacatí­n para oí­rlo, él para pedirme que le contara historias de Joe Strummer o para que me contara que lo habí­an contratado como músico en una obra de teatro. Así­ habí­amos seguido durante seis meses…

Y bueno, aquel dí­a, en el Campo del Prí­ncipe, mientras Joe está diciéndome lo jodido que está, aparece Fabrizzi con su acordeón.

Lo veo de lejos. Le hago un gesto. Me ve de lejos y se acerca, sin dejar de tocar, hasta nuestra mesa.

Y esta escena es la hostia. Uno de los momentos más acojonantes de mi vida. Majestuoso.

Fabrizzi llega a nuestra mesa con el acordeón a cuestas. Le digo a Fabrizzi: “Fabrizzi, éste tí­o de aquí­ es Joe Strummer“.

Fabrizzi lo mira. Me mira a mí­. Me dice: “No. Ese no es Joe Strummer“.

Joe se vuelve hacia él, y le dice en español: “Si, yo soy Joe Strummer, señor”.

Fabrizzi le dice: “Tú no eres Joe Strummer. Tú te pareces a Joe Strummer. Pero no eres Joe Strummer“.

Joe me pide que traduzca lo que ha dicho Fabrizzi. Se lo traduzco.

Joe se enfada: “Of course I’m Joe Strummer!”.

“Tú no eres Joe Strummer“, le dice Fabrizzi con toda tranquilidad.

Joe se levanta de su silla. “¡Sí­ soy Joe Strummer!”, dice en español.

Fabrizzi, tan vagabundo, con sus ojos a lo Martin Feldman, sonrí­e como los vagabundos que han visto de todo y han oí­do de todo en este mundo. Vuelve a decirle: “Que no, que no eres Joe Strummer. Yo conozco a Joe Strummer y es mucho más alto que tú”.

Joe me pide traducción. Traduzco.

Y Fabrizzi le espeta entonces: “Si eres Joe Strummer, canta esto”.

Y se pone a tocar “Jimmy Jazz“.

Y cuando Joe Strummer escucha que un músico callejero está tocando en un acordeón “Jimmy Jazz”, que le dice en su cara que no es Joe Strummer, y que el músico callejero está tocando su canción… Joe… Ese Joe Strummer, se va a su lado y, como otro músico callejero, se pone a cantar “Jimmy Jazz” con la voz de Joe Strummer. Y los dos músicos se miran. Y Fabrizzi toca de la hostia y Joe Strummer canta de la hostia.

Putos músicos los dos, como si estuvieran tocando en el metro de Madrid.

Y Joe cantando con lágrimas en los ojos. El dí­a de su cumpleaños se va a Granada y se encuentra a un músico vagabundo que toca sus canciones por la calle para ganarse la vida, que le niega el derecho a ser Joe Strummer, pero que se sabe sus canciones.

Terminan el “Jimmy Jazz” y Fabrizzi le dice: “Bueno, la voz se parece bastante. Pero, si quieres, probamos con ‘London Calling‘”.

Fabrizzi me dice luego: “Dile que sí­, que es Joe Strummer“.

Se lo traduzco a Joe, al que le caen los lagrimones por toda la cara.

“El mejor cumpleaños de mi vida”, dice Joe. “El mejor cumpleaños de mi vida”.

Para colmo, se acercan a nuestra mesa unos turistas ingleses, y le echan unas monedas a Joe: “Brilliant, really brilliant. You both sound exactly as The Clash“.

Nota: Dejo el enlace del enorme post por si alguien quiere visitarlo:

http://www.ipunkforos.com/viewtopic.php?f=2&t=82658